Del Capitulo 2 del libro de Tom Paredes, Historias de Guerra, muy interesante para aquellas personas que nos gusta el Multinivel Tradicional, Clásico jejeje.
Creo que a muchos nos pasa esto en la vida real, en los empleos, trabajos o negocios convencionales, así que no descartes la información y si te ha sucedido algo similar puedes comentarlo abajo.
Aqui empieza:
Al poco tiempo después de integrarme a mi primer compañía de mercadeo en redes, me acerqué a un miembro de mi iglesia con mi oportunidad de negocio. Laura era madre de seis niños muy activos oscilando en edades de dos a catorce años. Aunque realmente no la conocía, la había visto en la iglesia muy regularmente. Yo mismo vengo de una familia relativamente grande. Sentí la confianza de que Laura y su familia podrían necesitar de un poco de dinero adicional.
Cuando me acerqué a Laura y brevemente le mencioné la oportunidad, ella mostró un decidido interés. Acordamos reunirnos en su casa el siguiente miércoles por la tarde, cuando su esposo, Wayne, estaría disponible.
Finalmente el miércoles llegó. ¡El momento de mi primera cita! Me vestí con extremo cuidado, no queriendo dar una mala o falsa impresión. Me dí un vistazo en el espejo, crucé la puerta y me fui.
Conduciendo por la avenida, repasaba mi presentación desde el inicio hasta el final. Usted podría decir que mi nivel de confianza era en todo momento alto. Todos los ingredientes principales para el reclutamiento exitoso estaban a mis manos.
Mentalmente repasaba la lista de control del por qué usted debería ingresar en mi compañía de mercadeo en redes:
- La compañía ofrecía una oportunidad de primer nivel,
- Era económicamente estable,
- Con un departamento de procesamiento de datos computarizado,
- Con suficiente inventario a mano para satisfacer las demandas de pedidos inmediatos,
- Información sobre la compañía completamente actualizada (libros, manuales, etc.),
- Con un plan de mercadeo fácilmente duplicable, y
- Ofrecía calidad, productos con amplia demanda o consumibles que podrían producir ventas repetidas.
Era obvio que Laura y su familia tenían la necesidad y yo tenía los medios para satisfacer esas necesidades. ¡El éxito era mío!
Al llegar al complejo de apartamentos, le eché el ojo a mi reloj y noté que llegaba con diez minutos de anticipación. Estacioné el auto, subí las escaleras hasta su departamento y toqué la puerta.
Lentamente se abrió. Echando una ojeada alrededor, del otro lado de la puerta estaba un niño rubio de ojos cafés. Calculé que tenía unos seis años de edad. Traía unos pantalones de mezclilla rotos y una playera de moda, pero dos tallas más grande que la del. Creo que, “probablemente era la playera de su hermano mayor.” Su rostro y playera mostraban los restos de mantequilla de cacahuate (maní) y emparedado de mermelada.
En el fondo podía escuchar la televisión que estaba sintonizada a alto volumen. El marido de Laura estaba viendo el partido de fútbol, cerveza en mano y saludando ligeramente mientras su hijo me conducía hacia el cuarto estancia.
Pensé que, “tal vez no era buen momento, tal vez tendría que hacer otra cita.” Pero en el momento que me estaba preparando para hacer mi retirada, Laura entró y me saludó.
Ella me escoltó hacia la cocina, y se disculpó por las condiciones precarias de su hogar. Después de ofrecerme una taza de café e intercambiar unos cuantos chistes, comencé mi presentación. Laura se sentó en la mesa de la cocina y escuchaba atentamente mientras le presentaba “la oportunidad de una vida”. Todo parecía estar en orden.
Laura entendió el plan de compensaciones y el concepto de mercadeo en redes. La familia podría definitivamente usar los productos y el dinero adicional les ayudaría a pagar sus deudas… pero… ella no se unió a la empresa. Tan delicada como ella pudo ser, me dijo, “la oportunidad suena excelente, sin embargo, tendré que pensarlo, y le comunicaré mi decisión. Pero mientras tanto, tenga el nombre y el número telefónico de nuestro doctor de la familia. Realmente creo que debería hablar con él sobre sus productos.” “Sí… correcto”
¿Qué Salió Mal?
Al conducir a mi casa, , una y otra vez, mentalmente repasaba mi “lista de control de reclutamiento exitoso” y estaba lo suficientemente seguro de que faltaba un ingrediente. Laura no tenía el dinero requerido para el kit de distribuidor, o para el producto. Bueno, ahora sabía lo que salió mal y a pesar de la referencia que Laura me dió, mi autoestima no solo estaba herido sino que también encabezaba la lista de casos críticos.
Después de unos cuantos días para la recuperación del ego, le hice una llamada al doctor de Laura. Para mi total sorpresa (y alivio) el doctor dijo que estaría disponible el martes siguiente para reunirse conmigo y discutir sobre mi oportunidad de negocios. Acordamos reunirnos en uno de sus restaurantes favoritos localizado cerca de su oficina.
En los días siguientes me encontraba yo mismo convirtiéndome más y más obsesionado con la reunión de la tarde del martes pendiente. Admito que estaba posesionado por el temor y la duda. Yo razonaba, “si no pude contratar a Laura, que definitivamente tenía necesidades financieras, así como el uso de mis productos, ¿qué me hizo pensar que podría contratar a un exitoso doctor acaudalado? Los doctores únicamente invierten su dinero. ¿Correcto?. Los doctores están demasiado ocupados; no tienen las horas suficientes en el día. ¿Correcto?. Los doctores no quieren trabajar en un negocio de medio tiempo. ¿Correcto? ¿Serían las respuestas a estás preguntas un “sí?” Muy pronto iba a descubrirlo.
Después de medirme todos los trajes en mi ropero, decidí que mi traje de poliéster gris era “lo que el doctor había recetado” (¡Que mal juego de palabras!). Llegué al restaurante muy temprano. Estacioné mi Chevy Monza, bien conservado y no muy clásico, detrás del restaurante.
Al entrar al restaurante, la huéspeda me explicó que el doctor había llamado y dijo que llegaría un poco más tarde y que podía sentarme en su mesa. Honestamente, era un poco relajante que él anduviera un poco atrazado con su itinerario. Esto me daba la oportunidad para solicitar el menú antes de que llegara el doctor. Después de recibir el menú, rápidamente eché una ojeada a los precios. Como todos, yo aprendí en la escuela a leer de izquierda a derecha. Sin embargo, cuando voy a un restaurante caro, leo de derecha a izquierda, y reviso mi billetera para determinar lo que puedo darme el lujo de comer.
No mucho tiempo después de que el contenido de mi billetera determinara mi comida de la tarde, miraba hacia la ventana y en ese preciso momento pude ver a seis hombres de negocios bien vestidos llegar en una larga limosina negra.
No había ninguna duda en mi mente de que este era mi prospecto, el doctor y varios de sus socios de negocios. Se dirigío hacia la mesa con sus socios. Estaba listo para atenderlo (Está bien, tal vez eso fue un poco de exageración. ¡Estaba aterrorizado!).
A pesar de la conducta sencilla del doctor, me vi a mí mismo pensando, “¡Tom, usted es un graduado de la secundaria con ‘C’ de calificación, conversando con doctores exitosos –con muchos años de escuela—sobre mercadeo en redes!” Hasta este día aún no recuerdo exactamente lo que le dije sobre mi oportunidad de negocios; así de nervioso astaba durante la presentación. Recobré mi compostura mental al oir al doctor decirme lo siguiente: “¿Tom, por qué no vas mañana a mi oficina y recoges mi cheque?”
Lo Siguiente en la Agenda
Inmediatamente después de mi presentación y de la respuesta positiva del doctor, el tema giró en torno a otra ventura de negocios… comprar un banco. No necesitaba ser un astrónomo o un científico en astronáutica para determinar que mi nuevo distribuidor era un hombre industrioso. Pensé que yo necesitaba un plan de juego.
Antes de disculparme con ‘el grupo comprador de bancos’, propuse que el doctor le pidiera a su secretaria que preparara una lista de personas que pensara que estuvieran interesados en nuestra nueva ventura de negocios. Entonces yo podría comunicarme con sus prospectos por él. Entusiasmadamente aceptó mi oferta, y agradeció mi sugerencia. Comunicándome con los prospectos del doctor y presentándome yo mismo como socio del doctor dió lugar a que futuras presentaciones fueran más fácil para mi.
¿Estoy diciendo que necesitamos más doctores en el mercadeo en redes? Absolutamente no. El punto clave aquí es, ‘no sague conclusiones antes de tiempo’. Platique con todos con quienes usted entre en contacto. ¡Usted nunca sabe a quien ellos conocen!
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